Debunking the Roman Catholic Church. Desmontando a la Iglesia Católica Romana.

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Sé que voy a enfadar y alborotar a algunos con esta entrada y la siguiente, pero no tengo otra opción, debo exponer la verdad y el error; es mi deber como centinela.

Se trata de la denominación religiosa más grande del mundo con 1.200 millones de adeptos en todo el planeta, y la fe en la que nací y crecí, habiendo nacido en un país muy tradicionalmente católico, España. Nací cuando el general Franco todavía estaba al mando en el país y la fe católica reinaba sin oposición. Fui a una escuela primaria privada fuertemente católica, dirigida por un exsacerdote muy rígido; fui a una escuela secundaria dirigida por el Opus Dei, una orden religiosa católica muy conservadora; y me gradué de una prestigiosa universidad católica dirigida por la orden de los jesuitas.

He sido un fiel creyente católico casi toda mi vida, yendo frecuentemente a misa y recibiendo comunión; hasta hace unos 5 años, cuando una serie de sucesos en los que no voy a entrar ahora (probablemente escribiré una entrada posterior sobre mis experiencias y testimonio) me hizo cuestionarme mi fe y todo en lo que creía.

La fe católica se basa en gran medida en dogmas que provienen de la “tradición apostólica“, es decir, que no están necesariamente contenidas en la Biblia. Con sus propias palabras:

Los protestantes afirman que la Biblia es la única regla de fe, lo que significa que contiene todo el material que se necesita para la teología y que este material es lo suficientemente claro como para que uno no necesite la tradición apostólica o el magisterio de la Iglesia (autoridad docente) para ayudarlo a comprender. En la visión protestante, toda la verdad cristiana se encuentra en las páginas de la Biblia. Cualquier cosa extraña a la Biblia es simplemente no autoritaria, innecesaria o incorrecta, y bien puede impedir que alguien se acerque a Dios.

Los católicos, por otro lado, reconocen que la Biblia no respalda este punto de vista y que, de hecho, está repudiada en las Escrituras. La verdadera “regla de fe”, como se expresa en la Biblia misma, es la Escritura más la tradición apostólica, tal como se manifiesta en la autoridad de enseñanza viva de la Iglesia Católica, a la que se confiaron las enseñanzas orales de Jesús y los apóstoles, junto con la autoridad de interpretar las Escrituras correctamente”.

 

No tendría ningún problema con esta enseñanza si no fuera por el hecho de que muchos de los dogmas y tradiciones de la Iglesia Católica Romana (ICR de ahora en adelante) CONTRADICEN DIRECTAMENTE lo que dice la Biblia. He escrito dos entradas que muestran cómo la Biblia es la palabra verdadera e infalible de Dios, escrita por hombres, pero inspirada por Dios mismo (leed mi entrada “En defensa de la Biblia”); por lo tanto, el hecho de que la ICR enseñe cosas que contradicen directamente las Sagradas Escrituras debería hacer saltar una señal de alarma en cualquier buscador de la verdad sincero. Permitidme exponer algunas de estas contradicciones.

   1. Veneración de Imágenes y Estatuas

La ICR dice que no adoran imágenes ni estatuas de María y los santos, simplemente los “veneran”; veamos algunas fotos de esta práctica:

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Figura 1. El Papa Benedicto XVI se arrodilla ante icono
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Figura 2. El Papa Francisco se inclina ante estatua

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Veamos algunas otras fotos de católicos ordinarios:

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Figura 3. Católicos Nigerianos
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Figura 4. Católicos inclinándose ante una estatua de María

Pero ¿qué dice la Biblia? Dios le dio los Diez Mandamientos a Moisés en el monte Sinaí, escritos en tablas de piedra por el mismísimo dedo de Dios. Los Diez Mandamientos se enumeran en Éxodo 20 y se repiten en Deuteronomio 5. Permitidme enumerarlos, directamente de la Biblia, Éxodo capítulo 20 (números de los mandamientos insertados por mí, y resalto en negrita el segundo mandamiento):

1 Y HABLO Dios todas estas palabras, diciendo:

El Primer Mandamiento:

Yo soy JEHOVA tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de siervos.

3 No tendrás dioses ajenos delante de mí.

El Segundo Mandamiento:

No te harás imagen, ni ninguna semejanza de cosa que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra:

No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos, sobre los terceros y sobre los cuartos, a los que me aborrecen,

Y que hago misericordia en millares a los que me aman, y guardan mis mandamientos.

El Tercer Mandamiento:

No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.

El Cuarto Mandamiento:

Acordarte has del día del reposo, para santificarlo:

Seis días trabajarás, y harás toda tu obra;

10 Mas el séptimo día será reposo para Jehová tu Dios: no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas:

11 Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, la mar y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día: por tanto Jehová bendijo el día del reposo y lo santificó.

El Quinto Mandamiento:

12  Honra a tu padre y a tu madre, porque tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.

El Sexto Mandamiento:

13 No matarás.

El Séptimo Mandamiento:

14 No cometerás adulterio.

El Octavo Mandamiento:

15 No hurtarás.

El Noveno Mandamiento:

16 No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.

El Décimo Mandamiento:

17 No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.

La verdad, no creo que el segundo mandamiento pudiera ser más claro. Dios aborrece la adoración de cualquier imagen, de cualquier cosa tallada con manos humanas, sin importar lo que represente, y lo deja muy claro en toda la Biblia. Esto es tan importante para Él que lo grabó con su propio dedo en tablas de piedra como su Segundo Mandamiento para que todos sus seguidores, de todas las generaciones, lo cumplan.

Y tampoco creo que la práctica católica de inclinarse en reverencia a las imágenes de María y los santos, llamándolo veneración o cualquier otra palabra que se desee, y practicada por todos los adeptos, incluido el Papa, pueda ir más en contra de este precepto del Creador.

Pero ¿es que no leen eso en el segundo mandamiento y se dan cuenta de que están haciendo algo mal? Pues no lo ven, porque en lugar de leer los mandamientos directamente de la Biblia, los católicos leen los mandamientos del Catecismo. Y ahí están enumerados así:

  1. Amarás a Dios sobre todas las cosas.
  2. No tomarás el Nombre de Dios en vano.
  3. Santificarás las fiestas.
  4. Honrarás a tu padre y a tu madre.
  5. No matarás.
  6. No cometerás actos impuros.
  7. No robarás.
  8. No dirás falso testimonio ni mentirás.
  9. No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
  10. No codiciarás los bienes ajenos.

La fórmula del noveno mandamiento católico cambia un poco entre los países latinoamericanos y España. En los países latinoamericanos han adoptado la traducción directa del catecismo católico estadounidense, que dice ¨No desearás la mujer de tu prójimo¨; y en España se ha adoptado una fórmula más generalizada del mismo concepto ¨No consentirás pensamientos ni deseos impuros¨.

Como se puede ver, el segundo mandamiento que habla de la adoración de imágenes ha sido eliminado completamente, y para mantener el conteo en diez, dividen el décimo mandamiento de Éxodo 20:17, que es un único mandamiento, en dos: no codiciarás a la mujer de tu prójimo, y no codiciarás los bienes de tu prójimo. No me estoy inventando nada de esto, lo estoy tomando directamente de la fórmula catequética listada en la página web oficial del Opus Dei para la fórmula española; y del catecismo del jesuita Ripalda para la fórmula latinoamericana.

Me pregunto por qué habrán omitido el mandamiento que prohíbe inclinarse ante imágenes; ciertamente no tendría nada que ver con las fotos de los papas que mostré más arriba, ¿verdad? No, estoy seguro de que no … (sarcasmo).

Aquí os dejo un gráfico muy útil que compara los Diez Mandamientos Bíblicos con los católicos, mostrando los cambios realizados por la ICR:

mandamientos de Dios adulterados

Escribiré sobre el cuarto mandamiento bíblico en otra entrada, porque es un tema largo.

   2. Oraciones de intercesión a los santos muertos.

Los católicos oran a personas fallecidas que son consideradas “santas” por la Iglesia después de canonizarlos, es decir, declarar que están en el “Cielo”, en presencia de Dios, y así, según la doctrina católica, pueden interceder por los fieles vivos en la tierra.

¿Qué dice la Biblia sobre esta práctica? Bueno, pues la llama una ABOMINACIÓN; veamos:

Deuteronomio 18:9-12:

9 Cuando hubieres entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da, no aprenderás a hacer según las abominaciones de aquellas gentes.

10 No sea hallado en ti quien haga pasar su hijo o su hija por el fuego, ni practicante de adivinaciones, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero,

11  Ni fraguador de encantamentos, ni quien pregunte a pitón, ni mágico, ni quien pregunte a los muertos.

12 Porque es abominación á Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios las echó de delante de ti.

Dios llama abominación a la práctica de hablar con los muertos, ¿por qué? Porque la Biblia deja muy claro que los muertos no pueden oír nada. No están conscientes, y no están en el cielo; están en un estado de ¨sueño¨ inconsciente en la tumba esperando una de las dos grandes Resurrecciones de los muertos prometidas en la Biblia: la primera, en la segunda venida de Jesús, en muy pocos años, cuando los fieles muertos de todas las épocas serán resucitados y llevados al cielo junto con los santos que estén vivos en ese momento (144,000 en número); y la segunda, que tendrá lugar 1.000 años después, y que se llama la Resurrección de Condenación, cuando los injustos serán juzgados y condenados a morir de nuevo la muerte eterna, la Segunda Muerte.

Aquí están las referencias bíblicas para respaldar todo esto:

El rey Salomón, bajo la inspiración del Espíritu Santo, escribió esto (Eclesiastés 9: 5-6):

5 Porque los que viven saben que han de morir: mas los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido.

También su amor, y su odio y su envidia, feneció ya: ni tiene ya más parte en el siglo, en todo lo que se hace debajo del sol.

Además, dice el salmista en el salmo 146:

3 No confiéis en los príncipes, Ni en hijo de hombre, porque no hay en él salvación.

Pues sale su aliento, y vuelve a la tierra; En ese mismo día perecen sus pensamientos.

La Biblia compara frecuentemente a la muerte con un sueño. Esta metáfora fue utilizada incluso por el mismo Jesús, lo que implica que la muerte es un estado de inconsciencia, no un estado consciente en el Cielo o el Infierno, como han estado enseñando la Iglesia Católica y muchas Iglesias Protestantes durante muchos años.

¿Hay alguien en el cielo ya? Vamos a ver lo que dice la Biblia. David, el rey más importante de Israel antiguo, y considerado prefiguración y padre del Mesías, autor de muchos de los Salmos y profecías sobre el Mesías, debería estar de seguro en el cielo si los santos ya están allí. ¿Pero es eso lo que dice la Biblia? Veamos lo que dice el apóstol Pedro en Hechos 2: 29-35:

29 Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy.

30 Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono,

31 viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción.

32  A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.

33 Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís.

34 Porque David no subió a los cielos; pero él mismo dice:
Dijo el Señor a mi Señor:
Siéntate a mi diestra,

35 Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.

Pedro dice claramente aquí que David está muerto y aún no ha ascendido al cielo; incluso después de la resurrección de Jesús. Y tampoco nadie más, con algunas excepciones.

Jesús mismo nos enseñó en Juan 5 acerca de las dos Resurrecciones que sucederán:

24 De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me ha enviado, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas pasó de muerte a vida.

25 De cierto, de cierto os digo: Vendrá hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios: y los que oyeren vivirán. 

26 Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así dió también al Hijo que tuviese vida en sí mismo:

27 Y también le dió poder de hacer juicio, en cuanto es el Hijo del hombre.

28 No os maravilléis de esto; porque vendrá hora, cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz;

29 Y los que hicieron bien, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron mal, a resurrección de condenación.

El Apóstol Juan nos da la cronología de estos sucesos y la referencia a la Segunda Muerte en el Libro de Apocalipsis, cap. 20:

Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.

Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección.

Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.

Para terminar con este tema de las oraciones a santos muertos, permitidme exponer lo que es un santo según la Biblia. La palabra española santo en el Nuevo Testamento está traducida del griego “ἅγιος” (hagios), que significa “diferente“, “apartado“.

En el Nuevo Testamento, “santo” no denota al fallecido que había sido reconocido como especialmente lleno de virtud o digno de emulación, sino a los fieles vivos que se habían dedicado a la fe cristiana. En otras palabras, hablando bíblicamente, un santo es cualquiera que cree en Jesús y lo sigue, incluso si todavía está vivo.

    3. La veneración de María

Los fieles católicos creen que María intercede por ellos ante la Divinidad, por lo que dirigen sus oraciones directamente a ella para obtener favores de Dios. Esta práctica se puede categorizar bajo la anterior falacia practicada por los católicos, las oraciones a los muertos; pero esta es más insidiosa aún porque, después de todo, María era la madre de Jesús, y Él la amó y la respetó mucho, en cumplimiento del 5º mandamiento de la ley de Dios, entonces, podría argumentarse que tal vez Jesús la escuche, si no estuviera muerta.

La ICR tiene también dos dogmas que refuerzan el estatus de María como intermediaria de creyentes:

la Asunción de María, promulgada por el papa Pío XII en 1950; y la Inmaculada Concepción de María, dictada por el papa Pío IX en 1854 (este dogma se refiere a la concepción sin pecado original de María misma, no de Jesús, como creen erróneamente muchos católicos).

El problema es que no hay ni pizca de evidencia en la Biblia que respalde ninguno de esos dos dogmas, y hay muchos versos que contradicen directamente estas prácticas. Veamos:

¿Era María inmaculada, libre de pecado? Si fuera así, no hubiera necesitado un Salvador como el resto de nosotros. Pero ¿qué dijo ella de sí misma? En el evangelio de Lucas, María entona una canción de alabanza, el Magnificat, después de llegar a la casa de su prima Isabel, estando ambas embarazadas, María de Jesús e Isabel de Juan el Bautista. La canción comienza así:

46 Entonces María dijo:
Engrandece mi alma al Señor;

47 Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.

48 Porque ha mirado la bajeza de su sierva;
Pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.

Ella reconoce en esos versos su propia necesidad de un Salvador; la Biblia no dice en ninguna parte que ella fuese libre de pecado.

¿Puede alguien interceder por nosotros ante Dios? Veamos lo que dice la Biblia. En la primera carta a Timoteo, el apóstol Pablo dice:

Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, (1 Tim 2:5).

Creo que ese versículo es muy claro; solo Jesús es nuestro mediador, nuestro único intercesor ante Dios; nadie más. Ni ningún santo, ni María.

¿Dio Jesús alguna pista durante su ministerio terrenal de que María debía ser venerada y orada en Su ausencia? Ni una sola. Además, en al menos dos casos en los evangelios, Jesús dejó bien claro que su familia terrenal, incluida su madre, no debían ser considerados como personas especiales:

En el evangelio de Mateo cap. 12 se narra cómo algunas personas le dijeron a Jesús que su madre y sus hermanos (sí, Jesús tenía hermanos y probablemente también hermanas, hijos e hijas de José y María) lo estaban esperando, y esto es lo que Él les dijo:

46 Mientras él aún hablaba a la gente, he aquí su madre y sus hermanos estaban afuera, y le querían hablar.

47 Y le dijo uno: He aquí tu madre y tus hermanos están afuera, y te quieren hablar.

48  Respondiendo él al que le decía esto, dijo: ¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos?

49 Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos.

50 Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre.

Y en otra ocasión, en el evangelio de Lucas, cap. 11, cuando alguien elogió a María, esto es lo que Él tuvo que decir:

27 Mientras él decía estas cosas, una mujer de entre la multitud levantó la voz y le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y los senos que mamaste.

28 Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan.

Es como si Jesús, en su divina presciencia, predijera que en el futuro y durante su ausencia de la tierra, la gente trataría de venerar a María, y quería dejar claro en los Evangelios que esto no debía ser así.

La ICR proclama que María es la Madre de la Iglesia, de todos los creyentes, en base a la siguiente escena que ocurrió en la crucifixión de Jesús, según se describe en el evangelio de Juan, cap. 19:

25  Y estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofás, y María Magdalena.

26 Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo.      

27 Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.

Extender el significado de ese pasaje para indicar que Jesús estaba entregando a María como madre a toda la Iglesia, como enseña la ICR, es simplemente leer algo que no está dicho ahí. Jesús simplemente estaba preocupándose por su madre, que ya era viuda, y se aseguraba de que ella fuera atendida adecuadamente después de su partida de la tierra; así que Él ordenó a su amado discípulo Juan, el escritor de esos versos, cuidar de María y llevársela a vivir a su casa.

Otra doctrina de la ICR con respecto a María que contradice directamente las Escrituras es su virginidad perpetua. El Nuevo Testamento es claro en que Jesús fue concebido sin la intervención de un padre humano; esto suena ridículo para los no creyentes, pero es la verdad, y fue comprobado científicamente por Ron Wyatt, de quien hablé en “En defensa de la Biblia, parte II” (escribiré más sobre esto en una entrada futura). Y cuando uno comprende que Jesús fue el Segundo Adán, que vino a deshacer lo que el primer Adán había hecho, es fácil comprender por qué tuvo que ser concebido milagrosamente sin la intervención de varón humano.

Sin embargo, después de que Jesús naciera, María y su esposo José se convirtieron en un matrimonio normal, tuvieron relaciones sexuales y tuvieron otros hijos, los hermanos de Jesús de los que hablé anteriormente, mencionados en los Evangelios. Uno de estos hermanos del Señor, Santiago, se convirtió en uno de los líderes de la iglesia primitiva en Jerusalén.

El hecho de que María y José tuvieron relaciones íntimas conyugales después del nacimiento de Jesús se demuestra más allá de toda sombra de duda en los siguientes pasajes del evangelio de Mateo, cap. 1:

24 Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer.

25 Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre JESÚS.

El verbo “conocer” en la Biblia se usa con mucha frecuencia, incluido este pasaje, con el significado de tener relaciones sexuales entre un hombre y una mujer; de modo que esa afirmación en negrita en el versículo 25 implica inequívocamente que José y María tuvieron relaciones sexuales después del nacimiento de Jesús. Caso cerrado.

La veneración de María y las imágenes religiosas de la madre con el niño son en realidad una tradición pagana muy antigua, más antigua que el cristianismo mismo, compartida por muchas religiones paganas de todo el mundo, y que fue adoptada por la ICR bajo el disfraz de María y el niño Jesús. Merece la pena explorar y ahondar en este tema y lo haré en la próxima entrada.

   4. La Misa

Según la doctrina católica, “La Misa es el mismo sacrificio de la cruz, con todo su valor infinito. En él se cumplen todas las características del sacrificio, el sacerdote, y la víctima son el mismo Cristo, quien se inmola con el fin de darle gloria de Dios. No es una representación, sino una renovación, del sacrificio de la cruz. En cada una se repite el sacrificio de la cruz, la única diferencia es que se realiza de forma incruenta, sin derramamiento de sangre. La Misa es el perfecto sacrificio porque la víctima es perfecta.

Los sacerdotes ordenados son los únicos que pueden realizar la ofrenda u oblación ritual de la misa y convertir el pan y el vino en el auténtico cuerpo y sangre de Jesús, en lo que se denomina transubstanciación en la doctrina católica romana, para ser ofrecidos en un sacrificio incruento.

Así, según la ICR, en cada misa que se ofrece, Jesús está siendo sacrificado nuevamente en la cruz del Calvario para el perdón de los pecados de la humanidad. Pero ¿qué dice la Biblia?

La Biblia establece que “Sin derramamiento de sangre no hay remisión de los pecados” (Hebreos 9:22); es por eso que Dios estableció para Adán y Eva un sistema de sacrificio de animales en Edén para grabar en sus mentes y en las de su posteridad la gravedad del pecado, y para señalar como un tipo (símbolo) al antitipo, es decir, al sacrificio futuro y final que iba a ser realizado por Dios mismo, permitiendo que su único Hijo fuera asesinado para el perdón de los pecados de la humanidad, como ya he explicado en “La solución del mal, la Buenas Nuevas“.

Este sistema de sacrificios comenzó en Edén y fue continuado por todos los adoradores del verdadero Dios, Jehová, generación tras generación. El pueblo de Israel continuó esta práctica siguiendo las instrucciones de Moisés, realizando sus sacrificios en el tabernáculo que llevaban consigo durante su peregrinación por el desierto, y luego lo hicieron en ambos templos en Jerusalén.

Para el incrédulo, e incluso para los nuevos cristianos, esto es algo difícil de entender. ¿Por qué habría de exigir Dios la matanza de animales inocentes? Como ya he dicho, Dios ordenó esto para impresionar en las mentes de sus verdaderos seguidores que el pecado, la violación de sus mandamientos, es un asunto muy grave; que la consecuencia directa del pecado es la muerte; y que para que Dios perdone estos pecados y que su justa ira, provocada por la violación de su ley, sea apaciguada, una víctima debe morir y derramar su sangre inocente en sustitución de la vida del pecador, anticipando o señalando como un símbolo (tipo), a la muerte expiatoria de Jesucristo.

Este sistema de sacrificios de sangre animal terminó cuando el tipo se encontró con el antitipo, y el verdadero cordero de sacrificio, Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios, murió en la cruz y derramó toda su sangre para el perdón de los pecados de la humanidad.

Cuando Jesús estaba colgando en la cruz, y justo antes de morir, las últimas palabras que pronunció fueron: “Consumado es” (Juan 19:30). Lo que quiso decir con eso es que su sacrificio se había cumplido completamente y el sistema de sacrificios había terminado.

Recomendaría a todos que leáis la Carta a los Hebreos (escrita posiblemente por el Apóstol Pablo, aunque esto no es 100% seguro), porque en este libro se explican claramente estos asuntos. El escritor de Hebreos dice lo siguiente en el cap. 10 (el énfasis en negrita es mío):

10 En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.

11 Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados;

12 pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios,

13 de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies;

14 porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.

Y luego, en el mismo capítulo, se dice:

26 Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados,

Creo que estos versos muestran claramente cómo el sacrificio de Jesús tuvo que suceder una vez y fue definitivo; no hay más sacrificios ni ofrendas necesarias; así que la ofrenda ritual continua y el “sacrificio incruento” de la misa católica no solo no es necesario, sino que verdaderamente creo que es una burla del sacrificio perfecto ofrecido por Jesús, porque esta práctica implica que su muerte en la cruz, que fue de una vez por todas, no fue suficiente, debiendo repetirse diariamente.

De hecho, creo que el escritor de la carta a los Hebreos, inspirado por el Espíritu Santo, advirtió sobre esta práctica que se llevaría a cabo en el futuro en el siguiente verso:

Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo,

5 y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero,

6 y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio.

No sé, pero me parece a mí que tratar de crucificar al Hijo de Dios nuevamente es burlarse de Él, de acuerdo con la Palabra inspirada de Dios. Es por esto que voy a hacer todo lo posible para no asistir a una misa nunca más en mi vida.

Antes de terminar con el tema de la misa, quisiera referirme brevemente a la doctrina de la transubstanciación, que está íntimamente relacionada con el ritual de la misa. Esta doctrina enseña que el pan y el vino ofrecidos en el sacrificio de la Eucaristía durante la misa se convierten en el verdadero cuerpo y la sangre de Jesucristo; no simbólicamente, sino en realidad; a pesar de que el aspecto exterior sigue siendo el mismo, es decir, de pan y vino.

Y como, según esta doctrina, el pan se convierte en el cuerpo real de Jesucristo, este pan es adorado por los católicos fieles como si fuera el verdadero Jesucristo que ha regresado a la Tierra. Esto es idolatría del más alto grado, en violación directa del segundo mandamiento del decálogo.

La base de esta doctrina está en las palabras de Jesús durante la última cena, donde Cristo dijo:  “Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: ¨Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí.” (Lucas 22:19)

Jesús usó lenguaje simbólico muy a menudo. Tomar el significado de ese versículo literalmente y entender que el pan se convirtió en Su cuerpo sería similar a entender del siguiente versículo pronunciado por Él también: Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. (Juan 10: 9), que Jesús es una puerta real, con marco, bisagras, picaporte y cerradura. ¿Veis lo absurdo de este enfoque?

En numerosas ocasiones el significado de los pasajes de la Biblia es literal, pero en muchos otros casos es simbólico. El estudio de la Biblia requiere discernir cuándo el lenguaje es simbólico y cuándo es literal; y este discernimiento solo se puede lograr con el tiempo, oración fervorosa y humildad al leer la Palabra de Dios. El lenguaje de Jesús en la Ultima Cena con respecto al vino y el pan era simbólico.

   5. El sacerdocio y el celibato

Ya que estamos en el tema de la misa y los sacrificios, hablemos del sacerdocio católico. Como dije anteriormente, los sacerdotes ordenados son los únicos que pueden realizar la ofrenda ritual de la misa y convertir el pan y el vino en el cuerpo y la sangre ¨verdaderos¨ de Jesús.

En el Israel del Antiguo Testamento, había una clase de personas, los Sacerdotes Levitas, que eran los encargados de realizar los deberes religiosos y los sacrificios de animales, primero en el tabernáculo y luego en los dos templos de Jerusalén. Estas personas tenían que pertenecer al linaje (tribu) de Leví, el tercer hijo de Jacob, para ser considerados para el trabajo. Esto fue encomendado por Dios a Moisés en el libro de Números; ningún otro israelita de ninguna otra tribu podría ser un Cohen (sacerdote). Por cierto, estos sacerdotes eran hombres casados.

Uno de estos sacerdotes levitas era el Sumo Sacerdote, que era el único permitido en la cámara más sagrada del tabernáculo y del templo, el Lugar Santísimo o Sanctasanctórum, donde residía el Arca de la Alianza. El Sumo Sacerdote entraba allí una vez al año, en el Día de la Expiación, para realizar la ceremonia de la Limpieza del Santuario.

Parece ser que la ICR ha perpetuado un sistema de sacerdocio para realizar sacrificios (la misa) y otros deberes religiosos, como en el Antiguo Testamento; ¿Pero era esto necesario según el Nuevo Testamento?

En primer lugar, como ya he expuesto en la sección anterior, no hay más sacrificios que deban hacerse.

Segundo. En ninguna parte del Nuevo Testamento vemos a ningún apóstol o cualquier otro líder de la iglesia llamándose a sí mismos sacerdotes, ni realizando tareas que se asemejen de cualquier manera a lo que los sacerdotes hacían en el Antiguo Testamento.

Tercero, está claro en la Biblia que, para ser sacerdote, uno debe ser un israelita de la tribu de Leví.

Cuarto, el libro de Hebreos capítulo 5 establece claramente que Jesús es ahora nuestro Sumo Sacerdote, y que no es de la orden de Leví, ya que Jesús es de la tribu de Judá, sino que pertenece a otra orden bíblica sacerdotal, la Orden de Melquisedec.

Quinto, el NT también deja en claro que todos los seguidores de Jesús pertenecen a un nuevo orden sacerdotal que no depende de linaje genealógico. El apóstol Pedro, en su primera carta, dice esto a todos los creyentes:

Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;

10 vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.

Y el apóstol Juan dice lo siguiente en el primer capítulo de Apocalipsis, dirigiéndose nuevamente a TODOS los creyentes:

 y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre,

y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.

Entonces, a la luz de esta evidencia, ¿puede alguien explicarme por qué la ICR mantiene un sacerdocio exclusivo que no tiene nada que ver con los principios bíblicos del NT o del AT? ¿Y por qué tienen el mandato de permanecer célibes, es decir, se les prohíbe casarse? ¿Está este mandato en la Biblia? Veamos; en la carta de Pablo a su discípulo Timoteo, él le dice lo siguiente:

1 Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea.

Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar;

Y en el siguiente capítulo de la misma carta, Pablo le dice a Timoteo lo siguiente:

1 Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios;

por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia,

prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad.

¡Acabáramos! ¡Pablo dice explícitamente que los obispos deben ser hombres casados, y que prohibir el matrimonio es una doctrina de demonios! ¡¡¿Que está pasando aquí?!!

Una cosa más sobre el sacerdocio católico romano. Existe la costumbre entre los fieles católicos de llamar al sacerdote “padre” y al papa “santo padre “. ¿Se puede encontrar este hábito en alguna parte de la Biblia? En el cap. 23 del evangelio de Mateo, se relata que Jesús dijo lo siguiente:

Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos.

10 Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo.

11 El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo.

12 Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.

¿No deberían los cristianos seguir las enseñanzas que Jesús dijo? ¿Pueden los católicos llamarse cristianos?

   6. La oración

La oración es nuestra línea directa con el cielo. La oración es un proceso de comunicación que nos permite hablar con Dios. Quiere que nos comuniquemos con Él como en una llamada telefónica de persona a persona. Jesús mismo enseñó a sus seguidores a orar, en el evangelio de Mateo cap. 6:

Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.

No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.

Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

11 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.

12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.

13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Fijaos en lo que dice Jesús en el versículo 7: no uséis vanas repeticiones. ¿Alguna vez has rezado el Rosario católico, o alguna vez has escuchado como se reza? Si no lo has hecho, échale un vistazo:

https://youtu.be/3iCZnowElO8

El fiel católico recita 52 “Avemarías” en cada rosario diario como si fuera un loro de repetición, haciendo exactamente lo que Jesús dijo que no se hiciera en ese versículo del evangelio de Mateo. ¡El canto del rosario católico romano es VANA REPETICIÓN! Es exactamente lo que Dios odia. A Dios no le impresionan esas oraciones vacías y sin sentido. Una cosa es pedirle a Dios varias veces la misma cosa, y otra muy diferente es murmurar las mismas palabras muertas una y otra vez durante toda la vida.

Vuelvo a preguntar: si el católico practica cosas que están en oposición directa a las enseñanzas de Jesucristo, ¿puede realmente llamarse a sí mismo “cristiano”?

   7. Bautismo infantil

Como dije en “La solución del mal, las Buenas Nuevas“, el último paso formal mencionado en el Nuevo Testamento en el proceso de conversión para cualquier cristiano es el bautismo por inmersión total en agua. Esta es una señal externa que anuncia al mundo que ahora eres un seguidor de Cristo Jesús. No es un deber absoluto como los otros pasos, es decir:

  1. La fe en Jesucristo, Su muerte expiatoria y Su resurrección.
  2. El arrepentimiento.
  3. Pedir a Jesucristo en oración el perdón y la aceptación de Él como Señor y Salvador en tu vida;

pero es algo muy bueno de hacer en obediencia a Dios, solo cuando y si estás listo. Los otros pasos deben venir primero.

El bautismo como último paso en el proceso de conversión (esto no quiere decir que no tendrás que hacer nada más después, pero es una formalidad para decir al mundo: “¡Ahora soy seguidor de Jesucristo!”) está muy bien establecido en el Nuevo Testamento en varios pasajes. Pedro, en su sermón a los judíos en Jerusalén en el día de Pentecostés dijo lo siguiente (Hechos 2):

37 Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?

38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

Si leéis todo el capítulo, podéis ver que esta multitud de judíos había escuchado el testimonio de Pedro acerca de Jesús y creyó que Jesús era el Mesías, es decir, habían logrado el paso 1; entonces le preguntaron a Pedro: ¿Qué hacemos ahora? Y Pedro les dijo: Arrepentíos y bautizaos.

En un episodio similar, el apóstol Felipe, en el libro de Hechos cap. 8, se encontró con un eunuco etíope que estaba leyendo sobre el Mesías en el libro de Isaías. Felipe le explicó a este eunuco quién era el Mesías y qué había hecho por la humanidad. El eunuco estaba convencido y estaba listo para aceptar a Jesús como su Señor y Salvador, y esto es lo que Felipe le dijo:

36 Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?

37 Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.

38 Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó.

Observad que la condición que Felipe le dio al eunuco para bautizarse es que primero debía creer. Por cierto, si tienes una Biblia y no tiene ese verso, Hechos 8:37, es una biblia corrupta; tírala y cómprate una versión Reina Valera Antigua.

¿Cuál es la práctica católica de bautismo? Bautizan a bebés y niños pequeñitos en la fe. ¿Pensáis que un bebé puede creer algo sobre Jesús? ¿Creéis que un bebé tiene algo de lo que arrepentirse? Yo tampoco lo creo. No voy a decir nada más.

 

Como final a esta larga entrada, me gustaría invitaros a todos a ver este gran documental de 1991 titulado “Catolicismo, una fe en crisis“, que explica algunos de los temas sobre los que he escrito:

En la próxima entrada, continuaré exponiendo a la Iglesia Católica Romana por quién realmente es, de acuerdo con la Biblia; este es un tema muy importante que todos debéis entender.

Mientras tanto, por favor, no ignoréis el Evangelio de Jesucristo; Él murió por tus pecados y quiere perdonarte y tener una relación contigo; y va a volver pronto. El amor de Dios y la paz del Señor Jesús estén con todos vosotros.


 

I know I will ruffle some feathers with this entry and the next one, but I have no choice, I must expose truth and error; it is my duty as a watchman.

This is the largest religious denomination in the world with 1.2 billion adepts worldwide, and the faith I was born into and grew up with, having been born in a very traditionally catholic country, Spain. I was born when General Franco was still in power in the country and the Catholic faith reigned supreme in the land. I went to a heavily catholic private elementary school, owned and run by a very rigid ex-priest; I went to a high school run by Opus Dei, a very conservative catholic religious order; and I graduated from a prestigious Catholic university run by the Jesuit order.

I have been a faithful catholic believer almost all my life, going frequently to mass and receiving communion; until about 5 years ago, when a series of events that I will not go into now (I will probably write a later entry about my experiences and testimony) made me question my faith and everything I believed in.

The catholic faith relies heavily on dogmas that come from “apostolic tradition”, i.e., that are not necessarily contained in the Bible. From their own words:

“Protestants claim the Bible is the only rule of faith, meaning that it contains all of the material one needs for theology and that this material is sufficiently clear that one does not need apostolic tradition or the Church’s magisterium (teaching authority) to help one understand it. In the Protestant view, the whole of Christian truth is found within the Bible’s pages. Anything extraneous to the Bible is simply non-authoritative, unnecessary, or wrong—and may well hinder one in coming to God.

Catholics, on the other hand, recognize that the Bible does not endorse this view and that, in fact, it is repudiated in Scripture. The true “rule of faith”—as expressed in the Bible itself—is Scripture plus apostolic tradition, as manifested in the living teaching authority of the Catholic Church, to which were entrusted the oral teachings of Jesus and the apostles, along with the authority to interpret Scripture correctly.”

I would not have a problem with this teaching if it wasn’t for the fact that many of the dogmas and traditions of the RCC are in DIRECT CONTRADICTION with what the Bible says. I have written two entries showing how the Bible is the true and inerrant word of God, written by men, but inspired by God Himself (read my entry “In defense of the Bible”); so, the fact that the RCC teaches things that directly contradict the Holy Scriptures should raise a huge red flag with the sincere truth seeker. Allow me to expose a few of these contradictions.

   1. Veneration of Images and Statues

The RCC says that they do not worship images and statues of Mary and the saints, they just “venerate” them; let’s see some pictures of this practice:

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Figure 1. Pope Benedict XVI kneels before icon
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Figure 2. Pope Francis bows before statue

Let’s see some other pictures of regular Catholics:

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Figure 3. Nigerian Catholics
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Figure 4. Catholics bowing to Mary idol

But what does the Bible say? God gave the Ten Commandments to Moses at Mt. Sinai, written on tablets of stone by God’s own finger. The Ten Commandments are listed in Exodus 20 and repeated in Deuteronomy 5. Allow me to list them, straight from the Bible, Exodus chapter 20 (numbers of the commandments inserted by me, and I’m also bolding the second commandment):

1 And God spake all these words, saying,

The first commandment:

I am the Lord thy God, which have brought thee out of the land of Egypt, out of the house of bondage.

3 Thou shalt have no other gods before me.

The second commandment:

Thou shalt not make unto thee any graven image, or any likeness of anything that is in heaven above, or that is in the earth beneath, or that is in the water under the earth.

Thou shalt not bow down thyself to them, nor serve them: for I the Lord thy God am a jealous God, visiting the iniquity of the fathers upon the children unto the third and fourth generation of them that hate me;

And shewing mercy unto thousands of them that love me, and keep my commandments.

The third commandment:

Thou shalt not take the name of the Lord thy God in vain; for the Lord will not hold him guiltless that taketh his name in vain.

The fourth commandment:

Remember the sabbath day, to keep it holy.

Six days shalt thou labour, and do all thy work:

10 But the seventh day is the sabbath of the Lord thy God: in it thou shalt not do any work, thou, nor thy son, nor thy daughter, thy manservant, nor thy maidservant, nor thy cattle, nor thy stranger that is within thy gates:

11 For in six days the Lord made heaven and earth, the sea, and all that in them is, and rested the seventh day: wherefore the Lord blessed the sabbath day, and hallowed it.

The fifth commandment:

12 Honour thy father and thy mother: that thy days may be long upon the land which the Lord thy God giveth thee.

The sixth commandment:

13 Thou shalt not kill.

The seventh commandment:

14 Thou shalt not commit adultery.

The eighth commandment:

15 Thou shalt not steal.

The ninth commandment:

16 Thou shalt not bear false witness against thy neighbour.

The tenth commandment:

17 Thou shalt not covet thy neighbour’s house, thou shalt not covet thy neighbour’s wife, nor his manservant, nor his maidservant, nor his ox, nor his ass, nor any thing that is thy neighbour’s.

I don’t know how much clearer the second commandment can be. God abhors the worship of any image, of anything carved with human hands, no matter what it represents, and He makes it abundantly clear all throughout the Bible. This is so important to Him that he engraved it with His own finger on tablets of stone as His second commandment to be kept by all His followers throughout all generations.

And I don’t know how much clearer it can be that the catholic practice of bowing down in reverence to images of Mary and the saints, call it veneration or anything you want, and practiced by all adepts, including the pope, goes directly against this commandment of the Creator.

But, don’t they read that in the second commandment and realize that they are doing something wrong? Well, they don’t see it, because instead of reading the commandments directly from the Bible, Catholics read the commandments from the Catechism. And they are listed in there as this:

  1. I am the LORD your God: you shall not have strange Gods before me.
  2. You shall not take the name of the LORD your God in vain.
  3. Remember to keep holy the LORD’S Day.
  4. Honor your father and your mother.
  5. Thou shalt not kill
  6. Thou shalt not commit adultery.
  7. Thou shalt not steal.
  8. Thou shalt not bear false witness against thy neighbor.
  9. Thou shalt not covet thy neighbor’s wife.
  10. Thou shalt not covet thy neighbor’s goods.

As you can see, the second commandment regarding graven images has been completely eliminated, and to keep the count at ten, they split the tenth commandment from Exodus 20:17, which is just one commandment, into two: thou shall not covet thy neighbor’s wife, and thou shall not covet thy neighbor’s goods. I’m not making this up, I’m taking it straight from the Baltimore Catechism:

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I wonder why they would omit the one commandment that forbids bowing to images; it certainly wouldn’t have anything to do with the photos of the popes I showed above, would it? No, I’m sure it wouldn’t… (sarcasm).

Here’s a very useful graphic that compares the Biblical Ten Commandments vs. the Catholic ones, showing the changes made by the RCC:

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I will write about the Biblical 4th commandment on another entry, because that is a long subject.

   2. Intercessory prayers to dead saints.

Catholics pray to dead people who are deemed “saints” by the Church after canonizing them, i.e. declaring them that they are in “Heaven”, in the presence of God, and thus, according to Catholic doctrine, they can intercede for people on earth.

What does the Bible say about this? Well, it calls it an ABOMINATION; let’s see:

Deuteronomy 18:9-12:

9 When thou art come into the land which the Lord thy God giveth thee, thou shalt not learn to do after the abominations of those nations.

10 There shall not be found among you any one that maketh his son or his daughter to pass through the fire, or that useth divination, or an observer of times, or an enchanter, or a witch.

11 Or a charmer, or a consulter with familiar spirits, or a wizard, or a necromancer.

12 For all that do these things are an abomination unto the Lord: and because of these abominations the Lord thy God doth drive them out from before thee.

Necromancy is the practice of communicating with the deceased to obtain something from them. God calls this practice an abomination, why? Because the Bible is very clear that the dead cannot hear anything. They are not conscious, and they’re not in Heaven; they are in a state of sleep in the grave waiting for either of the two great Resurrections of the dead promised by the Bible: the first one at the second coming of Jesus, in very few years, when the faithful dead from all ages will be resurrected and taken to heaven together with the saints who will be alive at that time (144,000 in number); and the second one which will take place 1,000 years later, and which is called the Resurrection of  Damnation, when the unrighteous will be judged and condemned to die again the eternal, Second Death.

Here are the Bible references to back all this up:

King Solomon, under the inspiration of the Holy Spirit, wrote this (Ecclesiastes 9:5-6):

For the living know that they shall die: but the dead know not anything, neither have they any more a reward; for the memory of them is forgotten.

Also their love, and their hatred, and their envy, is now perished; neither have they any more a portion forever in anything that is done under the sun.

Also, the palmist says in Psalm 146:

3 Put not your trust in princes, nor in the son of man, in whom there is no help.

His breath goeth forth, he returneth to his earth; in that very day his thoughts perish.

The Bible frequently compares death to a sleep; this metaphor was even used by the Lord Jesus Himself, implying that death is a state of unconsciousness, not of alertness and consciousness in Heaven or Hell, as the Catholic Church and many Protestant churches have been teaching for many years.

Is anybody in Heaven already? Let’s see what the Bible says. David, the greatest king of ancient Israel, and considered a prefiguration and father of the Messiah, author of many of the Psalms and prophecies about the Messiah, should for sure be in Heaven if saints are already there. But is that what the Bible says? Let’s see what the Apostle Peter says in Acts 2:29-35:

29 Men and brethren, let me freely speak unto you of the patriarch David, that he is both dead and buried, and his sepulcher is with us unto this day.

30 Therefore being a prophet, and knowing that God had sworn with an oath to him, that of the fruit of his loins, according to the flesh, he would raise up Christ to sit on his throne;

31 He, seeing this before spoke of the resurrection of Christ, that his soul was not left in hell, neither his flesh did see corruption.

32 This Jesus hath God raised up, whereof we all are witnesses.

33 Therefore being by the right hand of God exalted and having received of the Father the promise of the Holy Ghost, he hath shed forth this, which ye now see and hear.

34 For David is not ascended into the heavens: but he saith himself, The Lord said unto my Lord, Sit thou on my right hand,

35 Until I make thy foes thy footstool.

Peter clearly says here that David is dead and has not ascended to heaven yet; even after Jesus’ resurrection. And neither has anybody else, with a few exceptions.

Jesus Himself taught us in John 5 about the two Resurrections which will happen:

24 Verily, verily, I say unto you, He that hears my word, and believeth on him that sent me, hath everlasting life, and shall not come into condemnation; but is passed from death unto life.

25 Verily, verily, I say unto you, the hour is coming, and now is, when the dead shall hear the voice of the Son of God: and they that hear shall live.

26 For as the Father hath life in himself; so hath he given to the Son to have life in himself;

27 And hath given him authority to execute judgment also, because he is the Son of man.

28 Marvel not at this: for the hour is coming, in the which all that are in the graves shall hear his voice,

29 And shall come forth; they that have done good, unto the resurrection of life; and they that have done evil, unto the resurrection of damnation.

John the Apostle gives us the timing of these events, and the reference to the Second Death in the Book of Revelation, Ch. 20:

And I saw thrones, and they sat upon them, and judgment was given unto them: and I saw the souls of them that were beheaded for the witness of Jesus, and for the word of God, and which had not worshiped the beast, neither his image, neither had received his mark upon their foreheads, or in their hands; and they lived and reigned with Christ a thousand years.

But the rest of the dead lived not again until the thousand years were finished. This is the first resurrection.

Blessed and holy is he that hath part in the first resurrection: on such the second death hath no power, but they shall be priests of God and of Christ, and shall reign with him a thousand years.

To close this issue of prayers to dead saints let me expose what a saint is according to the Bible. The English word “saint” comes from the Latin “sanctus“. The word translated from the Greek New Testament is “ἅγιος” (hagios), which means “different”, “set apart”.

In the New Testament, “saint” does not denote the deceased who had been recognized as especially holy or emulable, but rather the living faithful who had dedicated themselves to the Christian faith. In other words, biblically speaking, a saint is anybody who believes in Jesus and follows Him, even if they are still alive.

   3. The veneration of Mary

Catholics believe that Mary intercedes for them before the Godhead, so they pray directly to her to obtain favors from God. This falls under the previous category of fallacies that Catholics practice, prayers to the dead, but this one is more insidious, because, after all, Mary was the mother of Jesus, and He loved and respected her very much, in compliance with the 5th commandment of God’s Law, so, it could be argued that maybe Jesus hears her, if she wasn’t dead.

The RCC also has two dogmas that reinforce Mary’s status as intermediary for believers:

the Assumption of Mary, promulgated by pope Pius XII in 1950; and Mary’s Immaculate Conception, dictated by pope Pius IX in 1854 (this dogma refers to the conception without original sin of Mary herself, not of Jesus, as many Catholics erroneously believe).

The problem here is that there’s not a shred of evidence in the Bible to support either of those dogmas, and there are plenty of verses that directly contradict these practices. Let’s see:

Was Mary immaculate, free of sin? If so, she would not need a Savior like the rest of us do. But what did she say about herself? In the gospel of Luke, Mary delivers a song of praise, the Magnificat, after arriving at her cousin Elizabeth’s house, being both pregnant, Mary with Jesus and Elizabeth with John the Baptist. The song starts like this:

46 And Mary said, My soul doth magnify the Lord,

47 And my spirit hath rejoiced in God my Saviour.

48 For he hath regarded the low estate of his handmaiden: for, behold, from henceforth all generations shall call me blessed.

She herself recognizes in those verses her need for a Savior; nowhere does it say in the Bible that she was sinless.

Can anyone intercede for us before God? Let’s see what the Bible says. In the first letter to Timothy, the Apostle Paul says:

For there is one God, and one mediator between God and men, the man Christ Jesus; (1 Tim 2:5).

I think that verse is crystal clear; only Jesus is our mediator, our only intercessor before God; no one else. Not any saint and not Mary.

Did Jesus give any hint during His earthly ministry that Mary was to be venerated and prayed to after His departure? Not a single one. Moreover, in at least two instances in the Gospels, he made it clear that His earthly family, including His mother, were not to be regarded as special people:

In the gospel of Matthew ch. 12 it is recounted how some people told Jesus that his mother and his brothers (yes, Jesus had brothers and likely also sisters, sons and daughters of Joseph and Mary) were waiting for him, and this is what He had to say to them:

46 While he yet talked to the people, behold, his mother and his brethren stood without, desiring to speak with him.

47 Then one said unto him, Behold, thy mother and thy brethren stand without, desiring to speak with thee.

48 But he answered and said unto him that told him, Who is my mother? and who are my brethren?

49 And he stretched forth his hand toward his disciples, and said, Behold my mother and my brethren!

50 For whosoever shall do the will of my Father which is in heaven, the same is my brother, and sister, and mother.

And in another occasion, in the gospel of Luke, ch. 11, when someone praised Mary, this is what He had to say:

27 And it came to pass, as he spake these things, a certain woman of the company lifted up her voice, and said unto him, Blessed is the womb that bare thee, and the paps which thou hast sucked.

28 But he said, Yea rather, blessed are they that hear the word of God, and keep it.

It is as if Jesus, in his divine foreknowledge, was predicting that in the future and during His absence from earth, people would try to venerate Mary, and He wanted to leave it clear in the Gospels that this was not be so.

The RCC declares that Mary is the Mother of the Church, of all believers, based on the following scene that happened at Jesus´ crucifixion, as reported in the gospel of John, ch. 19:

25  Now there stood by the cross of Jesus his mother, and his mother’s sister, Mary the wife of Cleophas, and Mary Magdalene.

26 When Jesus therefore saw his mother, and the disciple standing by, whom he loved, he saith unto his mother, Woman, behold thy son!

27 Then saith he to the disciple, Behold thy mother! And from that hour that disciple took her unto his own home.

To stretch the meaning of that passage to signify that Jesus was giving Mary for mother to all the church, as the RCC teaches, is simply reading beyond what it is said. Jesus was simply caring for His mother, a widow already, and making sure that she was going to be properly taken care of after His departure from earth; so, He instructed his beloved disciple John, the writer of those verses, to care for Mary and take her in his house.

Another doctrine of the RCC regarding Mary, which directly contradicts the Scriptures, is her perpetual virginity. The New Testament is clear that Jesus was conceived without intervention from a human father; this sounds ridiculous to non-believers, but it is the truth, and it was scientifically proven by Ron Wyatt, of whom I spoke in “In defense of the Bible, part II” (I will write more about this in a future entry). And when one understands that Jesus was the Second Adam, that came to undo what the first Adam had done, it is easy to understand why he had to be miraculously conceived without human male intervention.

However, after Jesus was born, Mary and her husband Joseph became a normal married couple, had intercourse, and had other children, Jesus’ brothers of whom I spoke above, mentioned in the Gospels. One of these brothers of the Lord, James, became a leader in the early church of Jerusalem.

The fact that Mary and Joseph had intimate marital relations after the birth of Jesus is proven beyond any shadow of a doubt by the following passages from the gospel of Matthew, ch. 1:

24 Then Joseph being raised from sleep did as the angel of the Lord had bidden him, and took unto him his wife:

25 And knew her not till she had brought forth her firstborn son: and he called his name Jesus.

The verb “to know” in the Bible is used very frequently, including this passage, to mean sexual intercourse between a man and a woman; so that bolded statement in verse 25 unequivocally implies that Joseph and Mary had intercourse after Jesus’ birth. I rest my case.

The veneration of Mary, and the religious imagery of the mother carrying the infant is actually a very old pagan tradition, older than Christianity itself, shared by many pagan religions around the world, and which was adopted by the RCC under the guise of Mary and baby Jesus. This subject is worth exploring further and I will do so in the next entry.

   4. The Mass

According to Catholic doctrine, “The Eucharist is a true sacrifice, not just a commemorative meal, as “Bible Christians” insist. The first Christians knew that it was a sacrifice and proclaimed this in their writings. They recognized the sacrificial character of Jesus’ instruction, “Do this in remembrance of me” (Touto poieite tan eman anamnasin; Luke 22:19, 1 Cor. 11:24–25) which is better translated “Offer this as my memorial offering.

Ordained priests are the only ones that can perform the ritual offering of the Mass and turn the bread and wine into the literal body and blood of Jesus, in what’s called transubstantiation by Roman Catholic doctrine, to be offered in a bloodless sacrifice.

Thus, according to the RCC, in every Mass that is offered, Jesus is being sacrificed again on the cross of Calvary for the forgiveness of humankind’s sins. But what does the Bible say?

The Bible establishes that “Without the shedding of blood there is no remission of sins” (Hebrews  9:22); that’s why God established for Adam and Eve a system of animal sacrifices right at Eden to impress on them and on their posterity the severity of sin, and to point as a type (symbol) to the antitype, i.e., to the future and final sacrifice that was going to be performed by God Himself, allowing His only Son to be murdered for the forgiveness of the sins of Humankind, as I have already explained in “The solution to evil, the Good News”.

This system of sacrifices started at Eden and was continued by all worshippers of the true God, Jehovah, generation after generation. The nation of Israel continued this practice as instructed by Moses, performing their sacrifices in the tabernacle they carried with them during their wandering through the desert, and later they did it at both temples in Jerusalem.

For the unbeliever, and even for new Christians, this is a hard thing to understand. Why would God require the killing of perfectly innocent animals? As I said, God mandated this to impress in the minds of His true followers that sin, the violation of His commandments, is a very grave matter; that the direct consequence of sin is death; and that for God to forgive these sins and that His just wrath -brought about by the violation of His law – be appeased, a victim must die and shed its innocent blood in substitution for the life of the sinner, anticipating or pointing as a symbol (type), to the atoning death of Jesus Christ.

This system of animal blood sacrifices ended when type met the antitype, and the true sacrificial lamb, Jesus of Nazareth, the Son of God, died on the cross and spilled all His blood for the forgiveness of humankind’s sins.

When Jesus was hanging on the cross, and right before He died, the last words He pronounced were: “It is finished (John 19:30). What He meant is that His sacrifice had been fully accomplished and the system of sacrifices was over.

I would recommend everyone to read the Book of Hebrews (written possibly by Paul the Apostle, although this is not 100% certain), because this book explains plainly these matters. The writer of Hebrews says as follows in ch. 10 (bold emphasis is mine):

10 By the which will we are sanctified through the offering of the body of Jesus Christ once for all.

11 And every priest standeth daily ministering and offering oftentimes the same sacrifices, which can never take away sins:

12 But this man, after he had offered one sacrifice for sins forever, sat down on the right hand of God;

13 From henceforth expecting till his enemies be made his footstool.

14 For by one offering he hath perfected forever them that are sanctified.

And then, on the same chapter, it is said:

26 For if we sin wilfully after that we have received the knowledge of the truth, there remaineth no more sacrifice for sins,

I believe that these verses plainly show how the sacrifice of Jesus had to happen once and it was final; there are no more sacrifices or offerings needed; so the continuous ritual offering and “bloodless sacrifice” of the catholic mass is not only not necessary, but I truly believe that it is a mockery of the perfect sacrifice offered by Jesus, because this practice implies that His death on the cross, once and for all, was not sufficient, having to be repeated daily.

I even think that the writer of the letter to the Hebrews, inspired by the Holy Spirit, warned about this practice that was to be carried out in the future in the following verse:

For it is impossible for those who were once enlightened, and have tasted of the heavenly gift, and were made partakers of the Holy Ghost,

5 And have tasted the good word of God, and the powers of the world to come,

6 If they shall fall away, to renew them again unto repentance; seeing they crucify to themselves the Son of God afresh, and put him to an open shame.

I don’t know, but it seems to me that trying to crucify the Son of God again is to put him to shame according to the inspired Word of God. That’s why I’m going to do my best to not attend a mass ever again in my life.

Before I finish with the subject of the mass, I would like to touch briefly on the doctrine of transubstantiation, which is intimately related to the mass ritual. This doctrine teaches that the bread and wine offered in the sacrifice of the Eucharist during the Mass become the real body and blood of Jesus Christ; not symbolically, but actually; even though the outward appearance remains the same, i.e., bread and wine.

And since, according to this doctrine, the bread becomes the actual body of Jesus Christ, this bread is worshipped by faithful Catholics as if it was the real Jesus Christ come back to Earth. This is idolatry of the highest degree, in direct violation of the second commandment of the Decalogue.

The basis for this doctrine rests on Jesus’ words during the Last Supper, where Christ said: “And he took bread, and gave thanks, and brake it, and gave unto them, saying, This is my body which is given for you: this do in remembrance of me.” (Luke 22:19).

Jesus used symbolic language very often. To take that verse to mean literally that the bread became His body, would be akin to understand from the following verse pronounced by Him also:  “I am the door: by me if any man enter in, he shall be saved, and shall go in and out, and find pasture.” (John 10:9), that Jesus is an actual door, with frame, hinges, doorknob and lock. Can you see the absurdity of this approach?

There are plenty of times that the meaning of Bible passages is literal, but in many other cases it is symbolic. The study of the Bible requires discerning when the language is symbolic and when it is literal; and this discernment can only be achieved with time, careful prayer, and humility when reading God’s Word. Jesus’ language at the Last Supper regarding the wine and bread were symbolic.

   5. The priesthood and their celibacy

Since we’re on the subject of the mass and sacrifices, let’s talk about the catholic priesthood. As I said above, ordained priests are the only ones that can perform the ritual offering of the Mass and turn the bread and wine into the “literal” body and blood of Jesus.

In Old Testament Israel, there was a class of people, the Levitical Priesthood, who were the ones in charge of performing the religious duties and animal sacrifices, first in the tabernacle and later on in both temples at Jerusalem. These people had to belong to the lineage (tribe) of Levi, the third son of Jacob, to be considered for the job. This was mandated by God to Moses in the book of Numbers; no other Israelite from any other tribe could be a Kohen (priest). By the way, these priests were married men.

One of these Levite priests was the High Priest, who was the only one allowed into the most sacred chamber of the tabernacle, and of the temple, the Holy of Holies, where the Ark of the Covenant resided. He entered there once every year, on the Day of Atonement, to perform the ceremony of the Cleansing of the Sanctuary.

It seems that the RCC has perpetuated a system of priesthood that performs sacrifices (the mass), and other religious duties, as in the Old Testament; but was this necessary according to the New Testament?

First of all, as I have already exposed in the previous section, there are no more sacrifices that need to be done.

Second. Nowhere in the New Testament do we see any apostle or any other church leader calling themselves priests and performing any duties that resemble by far anything that the priests did in the OT.

Third, it is plainly clear in the Bible that in order to be a priest, one must be an Israelite of the tribe of Levi.

Fourth, the book of Hebrews chapter 5 makes it plainly clear that Jesus is now our High Priest, and He is not of the order of Levi, because Jesus is of the tribe of Judah, but of another biblical priesthood order, the Order of Melchizedek.

Fifth, the NT also makes it clear that all followers of Jesus belong to a new order of priesthood that does not depend on genealogical lineage. The Apostle Peter, in his first letter, says this to all believers:

But ye are a chosen generation, a royal priesthood, an holy nation, a peculiar people; that ye should shew forth the praises of him who hath called you out of darkness into his marvellous light;

10 Which in time past were not a people, but are now the people of God: which had not obtained mercy, but now have obtained mercy.

And the Apostle John says as follows in the first chapter of Revelation, again addressing ALL believers:

And from Jesus Christ, who is the faithful witness, and the first begotten of the dead, and the prince of the kings of the earth. Unto him that loved us, and washed us from our sins in his own blood,

And hath made us kings and priests unto God and his Father; to him be glory and dominion for ever and ever. Amen.

So, in the light of this, can anyone explain to me why the RCC maintains an exclusive priesthood that has nothing to do with biblical principles from either the NT or the OT? And why are they mandated to remain celibate, i.e., forbidden to marry? Is this mandated in the Bible? Let’s see; in the letter of Paul to his disciple Timothy, he tells him as follows:

1 This is a true saying, if a man desire the office of a bishop, he desireth a good work.

A bishop then must be blameless, the husband of one wife, vigilant, sober, of good behaviour, given to hospitality, apt to teach;

And in the next chapter of the same letter, Paul tells Timothy as follows:

1 Now the Spirit speaketh expressly, that in the latter times some shall depart from the faith, giving heed to seducing spirits, and doctrines of devils;

Speaking lies in hypocrisy; having their conscience seared with a hot iron;

Forbidding to marry, and commanding to abstain from meats, which God hath created to be received with thanksgiving of them which believe and know the truth.

Uh oh! Paul explicitly says that bishops should be married men, and that forbidding to marry is a doctrine of devils! What’s going on here?!!

One more thing about the roman catholic priesthood. There is a habit among faithful Catholics to call the priest “father”, and the pope “holy father”. Can this habit be found somewhere in the Bible? In the 23rd ch. of the gospel of Matthew, Jesus is recorded to say as follows:

And call no man your father upon the earth: for one is your Father, which is in heaven.

10 Neither be ye called masters: for one is your Master, even Christ.

11 But he that is greatest among you shall be your servant.

12 And whosoever shall exalt himself shall be abased; and he that shall humble himself shall be exalted.

Shouldn’t Christians follow the things Jesus said? Can Catholics call themselves Christians?

   6. Prayer

Prayer is our direct line with heaven. Prayer is a communication process that allows us to talk to God. He wants us to communicate with Him, like a person-to-person phone call. Jesus Himself taught His followers how to pray, in the gospel of Matthew ch. 6:

And when thou prayest, thou shalt not be as the hypocrites are: for they love to pray standing in the synagogues and in the corners of the streets, that they may be seen of men. Verily I say unto you, They have their reward.

But thou, when thou prayest, enter into thy closet, and when thou hast shut thy door, pray to thy Father which is in secret; and thy Father which seeth in secret shall reward thee openly.

But when ye pray, use not vain repetitions, as the heathen do: for they think that they shall be heard for their much speaking.

Be not ye therefore like unto them: for your Father knoweth what things ye have need of, before ye ask him.

After this manner therefore pray ye: Our Father which art in heaven, Hallowed be thy name.

10 Thy kingdom come, Thy will be done in earth, as it is in heaven.

11 Give us this day our daily bread.

12 And forgive us our debts, as we forgive our debtors.

13 And lead us not into temptation, but deliver us from evil: For thine is the kingdom, and the power, and the glory, forever. Amen.

Notice what Jesus says in verse 7: do not use vain repetitions. Have you ever prayed the catholic Rosary, or have you ever heard it being prayed? If you haven’t, take a look at it:

https://youtu.be/51CiJ8_P1ZU

A catholic recites 52 “Hailmaries” like a parrot in each daily rosary, doing exactly what Jesus said not to do in that verse from the gospel of Matthew. The chanting of the Roman Catholic Rosary IS VAIN REPETITION! It is exactly what God hates. God is not impressed with such empty and meaningless prayers. One thing is asking God several times for the same thing, and another very different is to mumble the same dead words over and over for a lifetime.

I ask again, if Catholics practice things that are in direct opposition to the teachings of Jesus Christ, can they really call themselves “Christian”?

   7. Infant Baptism

As I said in “The solution to evil, the Good News”, the last formal step mentioned in the New Testament in the conversion process for any Christian is Baptism by full immersion in water. This is an outward sign announcing to the world that you are now a follower of Christ Jesus. It’s not an absolute must as the other steps, i.e.:

  1. Faith in Jesus Christ, His atoning death and His resurrection.
  2. Repentance.
  3. Asking Jesus Christ in prayer for forgiveness and acceptance of Him as Lord and Savior in your life;

but it’s a very good thing to do for obedience to God, only when and if you’re ready. The other steps must come first.

Baptism as the last step in the conversion process (this is not to say that you won’t have to do anything else afterwards, but it’s a formality to say to the world: “I am now a follower of Jesus Christ!”) is very well established in the New Testament in several passages. Peter, in his sermon to the Jews at Jerusalem on the day of Pentecost said as follows (Acts ch. 2):

37 Now when they heard this, they were pricked in their heart, and said unto Peter and to the rest of the apostles, Men and brethren, what shall we do?

38 Then Peter said unto them, Repent, and be baptized every one of you in the name of Jesus Christ for the remission of sins, and ye shall receive the gift of the Holy Ghost.

If you read the whole chapter you can see that this crowd of Jews had heard the testimony of Peter about Jesus and believed that Jesus was the Messiah, i.e., they had accomplished step 1; so they asked Peter: What do we do now? And Peter told them: Repent and be baptized.

In a similar episode, the apostle Philip, in the book of Acts ch. 8, met with an Ethiopian eunuch who was reading about the Messiah in a scroll of the OT book of Isaiah. Phillip explained to this eunuch who the Messiah was, and what He had done for humanity. The eunuch was convinced and was ready to accept Jesus as his Lord and Savior, and this is what Phillip had to tell him:

36 And as they went on their way, they came unto a certain water: and the eunuch said, See, here is water; what doth hinder me to be baptized?

37 And Philip said, If thou believest with all thine heart, thou mayest. And he answered and said, I believe that Jesus Christ is the Son of God.

38 And he commanded the chariot to stand still: and they went down both into the water, both Philip and the eunuch; and he baptized him.

Notice that the condition that Philip gave to the eunuch for baptism is that he should believe first. By the way, if you have a Bible and it doesn’t have that verse, Acts 8:37, it is a corrupt bible; throw it away and buy yourself a King James Version.

What is the Catholic practice on baptism? They baptize babies and infants into the faith. Do you think that a baby can believe anything about Jesus? Do you think a baby has anything to repent of? I don’t think so either. I won’t say anything else.

 

As an end to this long entry, I would like to invite everyone to watch this great documentary from 1991 titled “Catholicism, Crisis of Faith”, which expounds on some of the issues I’ve written about:

In the next entry I will continue exposing the Roman Catholic Church for who she really is, according to the Bible; this is a very important subject that everyone should understand.

In the meantime, please do not ignore the Gospel of Jesus Christ; He died for your sins and He wants to forgive you and have a relationship with you; and He is coming back soon. The Love of God and the Peace of the Lord Jesus be with y’all.

9 thoughts on “Debunking the Roman Catholic Church. Desmontando a la Iglesia Católica Romana.

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